Caso de secuestro de Laura Zapata y Ernestina Sodi permanece vigente
A 24 años del secuestro de las hermanas Zapata y Sodi, el proceso legal continúa bajo revisión judicial tras nuevos recursos presentados.

El 22 de septiembre de 2002, las hermanas Laura Zapata y Ernestina Sodi fueron privadas de su libertad en la Ciudad de México, marcando un precedente en los casos de alto impacto en el país. A 24 años de aquel suceso, el proceso judicial que involucra a los responsables del plagio sigue activo, reflejando la complejidad del sistema penal mexicano en la resolución de expedientes antiguos.
En los últimos meses, el caso ha vuelto a la esfera pública debido a que uno de los involucrados en la ejecución del secuestro presentó un nuevo recurso de amparo ante las autoridades judiciales. Este movimiento legal busca impugnar resoluciones previas, lo que ha obligado a la Fiscalía General de la República a retomar el seguimiento detallado de las actuaciones procesales para asegurar que las sentencias dictadas se mantengan firmes.
El Poder Judicial, a través de sus tribunales colegiados, analiza actualmente la procedencia de este recurso, manteniendo el expediente bajo estricta supervisión. La defensa de las víctimas ha señalado que estos mecanismos de impugnación son parte de las etapas finales del proceso, aunque reconocen el desgaste emocional que implica la reactivación constante de los detalles sobre lo ocurrido hace más de dos décadas.
Aunque el sistema de justicia penal ha atravesado diversas reformas desde aquel año, los casos registrados bajo el antiguo modelo continúan su cauce hasta su conclusión definitiva. Las autoridades judiciales han reiterado que la revisión de estos amparos se realiza conforme a los derechos procesales vigentes, buscando garantizar el acceso a la justicia y la reparación del daño para quienes sufrieron el delito.
La atención mediática y legal sobre este episodio subraya la persistencia de las víctimas en la búsqueda de una resolución judicial definitiva. Mientras el proceso legal sigue su curso en los tribunales, el caso permanece como un referente histórico de la inseguridad que afectó a diversos sectores de la sociedad mexicana a inicios de la década de los 2000.


