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El retorno de los suelos permeables para refrescar los patios mexicanos

Familias mexicanas están sustituyendo el cemento y concreto por materiales tradicionales de los años 70 para reducir el calor en sus hogares.

Redacción Latitud
Foto: xataka.com.mx

En los últimos meses, residentes de diversas zonas urbanas en México han comenzado a retirar superficies de concreto y cemento de sus patios para reemplazarlas con materiales permeables propios de la arquitectura de los años 70. Esta tendencia busca combatir el efecto de isla de calor que se genera en las viviendas cuando el suelo no permite la filtración de agua ni la transpiración natural del terreno. El cambio responde a la búsqueda de espacios habitables más frescos, adaptándose a las condiciones climáticas actuales que han registrado temperaturas elevadas en gran parte del territorio nacional.

Durante décadas, el concreto se consolidó como la opción predilecta por su aparente durabilidad y bajo mantenimiento, convirtiéndose en el estándar de la construcción residencial en el país. Sin embargo, este material absorbe y retiene altas cantidades de radiación solar, elevando considerablemente la temperatura interior de las casas. Al optar por materiales como la piedra de río, el tabique de barro o los adoquines con juntas de césped, las familias buscan mejorar la absorción de humedad y permitir que el suelo respire, facilitando una regulación térmica más eficiente durante el día.

Especialistas en arquitectura bioclimática señalan que esta transición hacia pavimentos porosos no solo mejora el confort térmico, sino que también favorece la recarga de mantos acuíferos al permitir que el agua de lluvia se filtre directamente al subsuelo. Esta práctica se alinea con las recomendaciones de organismos ambientales que promueven la recuperación de áreas verdes y el uso de materiales de bajo impacto ecológico en las zonas urbanas de México. La adopción de estos suelos permite reducir el uso de sistemas de enfriamiento artificial, impactando positivamente en el consumo eléctrico de los hogares.

Aunque el proceso de sustitución requiere una inversión inicial y un mantenimiento distinto al del concreto, el interés por retomar técnicas constructivas del pasado ha crecido de manera constante. Muchas familias han optado por diseñar sus patios siguiendo patrones geométricos clásicos que combinan vegetación nativa con suelos de piedra natural, creando microclimas que mitigan el impacto del calor extremo. Este movimiento refleja un cambio en la percepción sobre el diseño de exteriores, priorizando la funcionalidad climática sobre la uniformidad estética del cemento.

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