Juez federal autoriza avance de muro fronterizo en tierras indígenas
Un juez desestimó los recursos legales para detener la construcción del muro fronterizo que afecta territorios ancestrales de la Nación Tohono O'odham entre Sonora y Arizona.

Un juez federal ha rechazado la solicitud para detener la expansión del muro fronterizo que atraviesa los territorios ancestrales de la Nación Tohono O'odham, en la franja fronteriza que conecta el norte de Sonora con el sur de Arizona. La resolución judicial permite la continuación de las obras de infraestructura, a pesar de los argumentos presentados por los integrantes de este pueblo originario sobre la afectación a su patrimonio cultural, su movilidad histórica y el entorno ecológico del desierto que han habitado durante siglos.
Durante generaciones, el pueblo Tohono O'odham ha mantenido una presencia ininterrumpida en este ecosistema, que consideran un solo territorio más allá de la división política impuesta por la línea divisoria internacional. La construcción de estas barreras físicas ha generado tensiones significativas en la región, donde los residentes locales sostienen que la infraestructura fractura no solo la conectividad de la fauna silvestre, sino también la cohesión de las familias y el acceso a sitios sagrados que requieren libre tránsito para la realización de sus tradiciones.
Representantes de la Nación Tohono O'odham han señalado en diversos foros que la imposición de estas estructuras ignora los tratados previos y los derechos de los pueblos indígenas sobre su territorio ancestral. A pesar de los esfuerzos legales emprendidos para frenar el avance de la obra, la decisión del juzgado despeja el camino para que las cuadrillas de construcción continúen con la instalación de los segmentos del muro en áreas que los líderes indígenas consideran vitales para su identidad y cultura.
Desde las autoridades mexicanas, se mantiene un seguimiento puntual sobre el impacto de estas obras en la zona colindante con Sonora. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha reiterado en ocasiones anteriores la importancia de mantener un diálogo bilateral que considere los derechos humanos y las particularidades de las poblaciones que residen en ambos lados de la frontera, ante los efectos que este tipo de proyectos de infraestructura generan en las dinámicas sociales y ambientales de la región desértica.


