La escritura pública que previene conflictos familiares ante el alzhéimer
Notarios en México destacan la importancia de tramitar poderes preventivos para asegurar la voluntad de personas con enfermedades neurodegenerativas.

La mayoría de las personas asumen erróneamente que podrán tomar sus propias decisiones financieras y legales hasta el final de su vida, ignorando el riesgo que representan las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Ante este escenario, los notarios públicos de México han hecho un llamado urgente para utilizar una figura jurídica poco conocida pero esencial: el poder preventivo, un documento distinto al testamento que permite designar a un representante legal antes de que la capacidad cognitiva del individuo disminuya.
Este trámite permite que, una vez que la persona ya no sea capaz de expresar su voluntad debido al avance de padecimientos cognitivos, un apoderado designado previamente pueda gestionar sus bienes y tomar decisiones de salud sin necesidad de recurrir a procesos judiciales largos y desgastantes. Los especialistas en el derecho notarial señalan que la falta de esta previsión suele desencadenar disputas legales y fracturas familiares en un momento de alta vulnerabilidad emocional.
A diferencia del testamento, que solo surte efectos tras el fallecimiento, el poder preventivo está diseñado para actuar en vida del otorgante. Su implementación ayuda a evitar la interdicción, un proceso judicial en el que un juez determina la incapacidad de la persona y nombra a un tutor, lo cual suele ser costoso y complejo para los parientes cercanos.
Los expertos recomiendan acudir ante cualquier notaría en el país para formalizar este instrumento mientras el interesado aún conserva sus facultades mentales plenas. La claridad en la designación del apoderado y el establecimiento de límites claros sobre qué facultades se otorgan son fundamentales para garantizar que la voluntad del paciente sea respetada y protegida ante cualquier circunstancia adversa de salud.
El uso de esta herramienta legal se ha vuelto cada vez más relevante en el contexto social mexicano, donde el envejecimiento poblacional exige una mayor cultura de previsión jurídica. Al formalizar este acto, las familias no solo aseguran la administración eficiente del patrimonio, sino que también reducen significativamente las fricciones entre seres queridos durante la etapa de cuidados del paciente.


