Infraestructura rural en México enfrenta crisis de conectividad y pérdidas productivas
El deterioro de la red alimentadora y la carencia de infraestructura de refrigeración impactan severamente la rentabilidad del campo mexicano.

El sector agropecuario mexicano enfrenta un desafío estructural crítico ante el deterioro de la red de caminos alimentadores y la escasez de centros de acopio tecnificados. Actualmente, cerca del 40% de los caminos rurales que conectan a las zonas de producción con los mercados nacionales presentan daños severos, lo que incrementa los costos logísticos y reduce la vida útil de los productos perecederos antes de llegar a su destino final.
La falta de infraestructura básica de refrigeración y comercialización afecta a millones de pequeños productores en diversas regiones del país. Esta carencia obliga a los agricultores a vender sus cosechas a precios mínimos ante la imposibilidad de conservar la calidad del producto, provocando un desperdicio significativo de alimentos que impacta directamente en los ingresos de las familias campesinas y en el costo de los alimentos para el consumidor final.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SCT) ha señalado en diversos foros la necesidad de priorizar la rehabilitación de caminos rurales para fortalecer la cadena de suministro alimentario. No obstante, el rezago en el mantenimiento y la inversión en sistemas de almacenamiento sigue siendo un cuello de botella que limita el crecimiento del sector primario frente a las demandas actuales del mercado.
Especialistas en desarrollo rural han advertido que, sin una estrategia integral que vincule la mejora de la red carretera con la instalación de redes de frío y centros de acopio regionales, la productividad del campo continuará estancada. La propuesta de diversos sectores productivos es establecer alianzas público-privadas que permitan modernizar la capacidad instalada en los estados con mayor vocación agrícola, buscando reducir la intermediación y asegurar mejores condiciones de venta para el productor primario.
El impacto de este fenómeno no solo se refleja en la economía local, sino también en el suministro de las centrales de abasto urbanas. La ineficiencia en el traslado desde el origen hasta los centros de consumo genera una brecha de precios que afecta la estabilidad de la canasta básica, haciendo urgente una intervención coordinada entre las autoridades estatales y la Federación para mejorar la conectividad rural en el corto plazo.


